Creemos que todo hombre salvo debe vivir de tal manera que no traiga reproche a su Salvador y Señor, y que por la ayuda del Espíritu Santo debe vivir en amor cristiano y piedad, mostrando las cualidades de honestidad, integridad, perdón y amabilidad. No debemos amar al mundo, ni las cosas que están en el mundo, más bien debemos huir de los deseos y pensamientos pecaminosos, y evitar toda clase de maldad que pueda destruir el testimonio u ofender a otro hermano en Cristo. Creemos que Dios ordena separación de todos los placeres, costumbres y compañerismos mundanos pecaminosos. (Fil.4:8; 2Tim.3:1-5; Rom.12:1,2; 14:13,19-21; 1Juan 2:15-17; 2Juan 1:9-11; 1Cor.6:18-20; 8:9-13; 10:23,33; 2Cor.6:14; Efe.4:32; 5:1, 2,7-11,15-20; 1Tes.4:7; 1Pedro 5:5,6; Gál.5:22-25).
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad,