Creemos que todo hombre salvo tiene dos naturalezas, la antigua, o humana, y la nueva, o espiritual; más tiene a su alcance la victoria de la nueva sobre la antigua, por el poder del Espíritu Santo que mora en él. (Rom.6:13; 8:12,13; Gál.5:16-25; Efe.4:22-24; Col.3:10; 1Pedro 1:14-16; 1Juan 3:5-9).
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad,