Creemos que la salvación, o sea la vida eterna, es el don de Dios, provisto al hombre por gracia y no por hacer buenas obras; recibida por fe personal en el Señor Jesucristo, quien derramó su sangre preciosa en el Calvario para el perdón de nuestros pecados. Creemos que el pecador es hecho hijo de Dios al arrepentirse de sus pecados y pedir personalmente a Dios la salvación. No hay salvación fuera de la gracia de Dios y la obra de Jesucristo en la cruz. (Efe.1:7; 2:8-10; Juan 1:12; 3:3-6,16; 10:28,29; 1Pedro 1:18-23; 2Pedro 1:4; 3:9; 1Cor.1:17; 2Cor.7:9,10; 1Juan 5:11,12; Rom.2:4; 10:13; Lucas 13:3; Hechos. 2:38; 4:12; 13:39; 16:31; 17:30; 1Tim.2:5,6; Heb.4:2).
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad,